Viernes 15 de Mayo de 2020. A. 5ª Semana de Pascua

Isidro Labrador (1130)

Hch 15,22-31: Les enviamos a Judas y a Silas. Salmo 56: Te daré gracias ante los pueblos, Señor. Jn 15,12-17: Ámense unos a otros.

Jn 15,12-17: Este es mi mandamiento que se amen unos a otros como yo los he amado (12). Ha ido educando a sus discípulos en el amor. Conocìa bien como nosotros los celos, ambiciones, Con su ejemplo de dar su vida por los demás nos abre el camino de la amistad, el crecimiento en la acogida y el apoyo al otro. Eso es amor, vivir como hermanos.

Mónica, enfermera contrajo el Covid-19. Pasó una semana completa en UCI. El día de la resurrección volvió a la vida, su médico se quedó sorprendido, me alegró de verla bien, conversamos por las redes sociales. Agradeció a todos la oración. Muchos oramos en diversas partes del mundo. Me dijo gracias a Dios, porque pensaba mucho en Alejandro, que será de él en un país extranjero. Su amor es más fuerte que la muerte. Alejandro volvió a sonreír y agradecer a Dios.

 “Uds. Son mis amigos si hacen lo que yo les mando”(v. 14). “A Uds., los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que escuché a mi Padre”(v. 15). Esta cercanía y amistad con Jesús es lo que nos permite descubrirlo en el rostro de nuestros hermanos más indefensos. La alegría de servir se aprende del corazón del maestro Jesús que nos invita a buscar una felicidad compartida.

“Dios ha puesto en el corazón del hombre y de la mujer un profundo anhelo de felicidad, de plenitud. ¿No notáis que vuestros corazones están inquietos y en continua búsqueda de un bien que pueda saciar su sed de infinito?” decía el Papa Francisco a los jóvenes.

Amar es servir con alegría, para ser felices. Los que cumplen este mandato nuevo del amor son los amigos de Jesús. El amor mutuo supone reconocimiento del otro. Ser amigos supone fidelidad, perseverancia y alegría. A pesar de que encontramos tal ingratitud en los hombres, por su ceguera y ambición, Jesús nos enseña a buscar sinceramente la construcción de una sociedad donde todos se amen y se respeten.

Dios piensa en cada uno de nosotros. Y nos eligió para que fuéramos santos e irreprochables ante él por el amor, como nos enseña San Pablo (Ef. 1,4).

La iniciativa es de Dios, de Jesús, de nosotros depende una respuesta decisiva y libre.

¿Eres sincero en  tu amistad, respetas y amas de verdad a tus amigos como Cristo te ama?

Fr. Héctor Herrera OP.

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