Jueves 11 de Junio de 2020. A. 10ª Semana T.0.

Bernabé, apóstol (s. I)

Hch 11,21b-26; 13,1-3: Era hombre lleno del Espíritu. Salmo 97: El Señor revela a las naciones su justicia. Mt 10,7-13: Anuncien que el Reino está cerca.

Mt 10,7-13: Bernabé, compañero de Pablo, evangelizan Chipre. Esta misión nos da Jesús a sus discípulos, proclamar el Reino de Dios. Anunciar el reino de Dios, está acompañado de una profunda experiencia de Dios. Salir en busca de las ovejas perdidas (v.6) todo cristiano tengamos el corazón del Buen Pastor, dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo, alimentados de la Palabra de Dios y de la Eucaristía, que con profunda caridad evangélica salgamos a las calles y plazas, a los lugares más alejados a predicar a Jesús(cf. D.A.199).

La predicación del reino va acompañada de signos de sanación. Hoy nuestra sociedad necesita ser sanada de heridas morales, sicológicas y físicas. Dar vida, fe y esperanza, protegiendo sobre todo a los más pobres y excluidos. Expulsar los demonios de la soberbia, arrogancia y de la prepotencia para poder acoger con amor y ternura a nuestros hermanos. “Gratuitamente han recibido, gratuitamente deben dar” (v. 8).

En esta misión es de admirar el sorprendente apoyo de los fieles laicos, que han ido nutriéndose de una sólida formación y que apoyan en la ayuda a las familias, matrimonios, jóvenes voluntarios que se entregan al servicio de Dios y de sus hermanos. Lo están haciendo a través de las redes.

Jesús nos exige hoy ese desprendimiento total tanto a los pastores, como a los laicos para saber contemplar y acoger al Dios de la vida y de la misericordia, sembrando la compasión que nace de la reconciliación entre los hermanos, salir de esta pandemia, con una actitud positiva y de esperanza, valorando a cada persona, para construir  una sociedad con valores de amor, honestidad, con una mentalidad más solidaria y una economía que cambie y atienda a los más pobres. Solo así proclamamos, Jesús es el único Señor que guía nuestras vidas.

Es posible crear comunidades firmes en la fe, si desterramos las rivalidades y no nos predicamos a nosotros mismos, si no anunciamos con gozo la alegría: Jesús vive en medio de nosotros.

Fr. Héctor Herrera OP.

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