Martes 14 de Julio del 2020, XV semana del Tiempo Ordinario
Camilo de Lelis, fundador (1614) Francisco Solano, religioso (1818)
Is 7,1-9: Si no creen, no subsistirán. Salmo 47: Dios ha fundado su ciudad para siempre. Mt 11,20-24: Jesús recrimina a tres ciudades su cerrazón. Is. 52, 7-10; Sal 95; Mc. 16,15-20
Mt 11, 20-24: Jesús lamenta que las ciudades de Corazaín, Betsaida y Cafarnaúm, donde había predicado con signos el reino de Dios, no se convirtieron ni acogieron el Evangelio. Si, en Tiro y en Sidón hubieran escuchado la Palabra de Dios, se habrían convertido. Y el juicio será más llevadero para ellos.
A veces, no sabemos reconocer el don y la gracia de Dios, que se nos manifiesta en la persona de Jesús, en sus pobres y en el acontecer del día a día.
La Palabra de Jesús nos urge a practicar y comunicar la buena nueva del evangelio, con alegría, allí donde hay una sordera espiritual, despojarnos de nosotros mismos para ayudar a las personas con una actitud sencilla y dialogante, descubrir que Jesús ha venido para cambiar nuestras vidas y el corazón de la sociedad. Convertirnos y ayudar a convertirse a Cristo y al evangelio de la vida.
Jesús nos enseña con amor a descubrir el rostro de Dios misericordioso, como lo hizo San Francisco Solano, que no abandonó a los esclavos negros que venían con él en el barco. Su labor misionera en Perú, Bolivia, Argentina. Con el violín evangelizaba a los naturales. Su alegría, caridad y fuerza en la predicación de este misionero que entregó su vida en Lima en el año 1610, son testimonio hoy para toda la Iglesia comunicar el evangelio con alegría.
Si pensamos en la fe de las familias que oran por la recuperación de la salud de sus seres queridos, meditando el rosario, compartiendo lo poco que tienen con el que más lo necesita, están fijándose en rostro de Cristo, pidiendo la ayuda de María para salvarnos de este coronavirus.
Sembremos la solidaridad, el bien común, cuidemos la naturaleza, la salud y la vida de todo ser humano.
Fr. Héctor Herrera op.

