Miércoles 29 de Julio de 2020. A. 17ª. Semana T.0.
Marta (s. I)
1Jn 4,7-16: Dios permanece en nosotros. Salmo 33: Gusten y vean qué bueno es el Señor. Jn 11,19-27: Creo que tú eres el Mesías.
Jn 11,19-27: Jesús es amigo de los hermanos: Lázaro, María, y Marta. Jesús siente compasión ante el dolor de Marta. “Si hubieras estado aquí, Señor, mi hermano no habría muerto” (v. 21). Es uno de los pasajes más conmovedores, Jesús se estremece ante el dolor. Marta es una mujer de fe y de confianza. Le dice: Yo sé que lo que pidas, Dios te lo concederá (v. 22). En este diálogo Jesús le descubre que Él es la vida.
En Betania, Jesús se manifiesta como el Señor de la vida, quien da vida a los muertos. “Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque muera, vivirá y quien cree en mí no morirá para siempre” (vv. 25-26).
Jesús le devuelve la alegría a Marta. ¡Cuántas veces los lutos, la tristeza por la pérdida del ser querido por el Covid-19, nos entristece! Vuelve tu mirada y tu corazón a Jesús, para reconocerle como el Señor de la Vida. Él nos abre una luz en nuestro camino, el mejor recuerdo de aquellos que nos precedieron es su amor, su amistad, el cariño y las obras buenas que nos legaron.
Resucitamos con Cristo, cuando crees que él es Señor de la vida. Cuando aprendemos a valorar la vida, como un don de Dios, la defendemos, la amamos y respetamos.
Nuestra vida está en Cristo, cuando luchamos contra los signos de la muerte y la destrucción que atentan contra el ser humano.
Fr. Héctor Herrera op.

