Martes 24 de noviembre de 2020. Semana 34 T.O.

Andrés Dunc-Lac y comp. (1839)

Ap 14, 14-19 Ha llegado la siega

Salmo 95:

Lc 21, 5-11: No quedará piedra sobre piedra

Los judíos estaban orgullosos del Templo de Jerusalén por su belleza y ornamentación. También hoy nos admiramos de las obras suntuosas y maravillosas, pensando que nunca serán destruidas. El primer templo fue destruido por Nabuconosor en el año 586. Fue reconstruido por Herodes. Jesús anuncia su destrucción, que se realizó el año 70 d.C por Tito. Luego en ese mismo lugar los musulmanes construirán la Mezquita de Omar en el año 687 que permanece hasta la actualidad.

El evangelista Lucas nos presenta 1. La destrucción del Templo y de Jerusalén, 2. La venida del Hijo del Hombre, 3. El fin del mundo. Lo que el evangelista quiere mostrarnos es que la destrucción de Jerusalén no es señal del fin de los tiempos, sino como los discípulos tenemos que estar siempre preparados para no dar crédito a los falsos profetas que son charlatanes. Estar preparados para soportar la violencia y la persecución de los fanáticos que se oponen al proyecto del reino de Dios. Todo cristiano que defiende la vida y la ecología es considerado sospechoso, como lo fue Jesús. Trabajemos sin temor, con la libertad del Espíritu de Dios con fe, confianza, fortaleza y esperanza que es posible realizar el reino del amor, libertad y justicia, si caminamos con Él y nos dejamos guiar por la luz de su Palabra.

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