Emergencia alimentaria y de agua en Kenia, Etiopía y Somalia
La inseguridad alimentaria ha alcanzado niveles dramáticos en todo el Cuerno de África (Etiopía, Kenia y Somalia), donde 20 millones de personas podrían enfrentarse a altos niveles de incertidumbre alimentaria aguda en septiembre, debido a una sequía excepcionalmente persistente. Sólo en Kenia más de 940.000 niños menores de cinco años sufren ya desnutrición severa. La sequía ha afectado los medios de vida de los agricultores y pastores, provocando una reducción de la producción de alimentos y la muerte de millones de cabezas de ganado.
En particular, en Kenia, donde se calcula que 4,1 millones de personas sufren inseguridad alimentaria grave, el 27% de la población padece hambre y sed, y más de 1,5 millones de cabezas de ganado han muerto. A una situación ya muy crítica, provocada por los conflictos armados entre clanes, las consecuencias sanitarias y económicas de la pandemia y los efectos del cambio climático, se suma el impacto de la guerra en Ucrania, que también tiene sus repercusiones negativas en África.
«La única solución posible para hacer frente a la emergencia en el Cuerno de África es volver a la agricultura local y reapropiarse de los métodos autóctonos que se adaptan mejor al cambio climático». Lo afirma Valeria Emmi, Advocacy and Networking Senior Specialist del CESVI. “Nos enfrentamos a una enorme crisis humanitaria: un verdadero desastre. Aquí la gente se muere de hambre y de sed», explica Isabella Garino, Head of Mission del CESVI en el Cuerno de África. «Estamos distribuyendo agua y productos de primera necesidad, ofreciendo atención médica y programas de nutrición, colaborando con las comunidades de pastores y ganaderos más afectadas por esta emergencia climática y acogiendo a los desplazados internos», dice.

