Lunes 20 de abril del 2026 – Tercera Semana de Pascua

Primera Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 6, 8-15
Salmo 118, 23-24. 26-27. 29-30 R/. Dichoso el que camina en la ley del Señor

Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 22-29

Después de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar.

Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.

Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.

Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:

«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».

Jesús les contestó:

«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».

Ellos le preguntaron:

«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».

Respondió Jesús:

«La obra de Dios es esta: que creáis en el que Él ha enviado».

Reflexión

En el evangelio de hoy, vemos cómo Jesús lanza una pregunta indiscreta e interpelante y descubre un propósito errado en los que tienen interés por él.

Después de la multiplicación de los panes, ante la ausencia de Jesús y sus discípulos, la gente se lanza en su busca, incluso atravesando el lago de Tiberiades. Tienen, pues, un gran deseo de ver a Jesús y se toman el esfuerzo.

Pero Jesús les discierne ese deseo y esa búsqueda: “Os aseguro que me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura, el que os dará el Hijo del Hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre Dios”.

F/ Dominicos.org

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