Para sanar al mundo se necesitan líderes capaces y políticas eficaces

«Justicia», para las personas vulnerables que no tienen voz y esperan ser protegidas por los dirigentes civiles y políticos mediante políticas y leyes eficaces. «Fraternidad», para hacer frente a las numerosas situaciones de desigualdad e injusticia que amenazan el tejido social y la dignidad de cada mujer y hombre. «Paz», que no es la ausencia de «guerra» sino el fruto del diálogo y la cooperación a largo plazo.

El Papa había recibido a los políticos católicos de la Red, pidiéndoles una ayuda real para hacer frente a los dramas provocados por la pandemia, por las perturbaciones políticas y por las amenazas de las nuevas tecnologías -como la pornografía infantil, la piratería informática, las fake news- que atentan contra la dignidad humana. Doce meses después, la audiencia se desarrolla en un escenario mundial profundamente cambiado, con una «situación geopolítica marcada por los conflictos y las divisiones que afectan a muchas zonas del mundo». Por ello, el Papa ofrece a la Red Internacional de Legisladores Católicos tres palabras clave para cumplir mejor su mandato y orientar también los debates que se celebrarán en Roma estos días: «Justicia, fraternidad y paz».

Si queremos sanar nuestro mundo, tan duramente afectado por rivalidades y formas de violencia que surgen del deseo de dominar en lugar de servir, necesitamos no sólo ciudadanos responsables, sino también líderes capaces, inspirados por un amor fraterno dirigido sobre todo a quienes se encuentran en las condiciones de vida más precarias.

«Para la adopción de políticas y leyes que traten de abordar, con espíritu de solidaridad, las numerosas situaciones de desigualdad e injusticia que amenazan el tejido social y la dignidad intrínseca de todas las personas».

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