Silencio y oración como caricia en la vida de los «sufrientes» y desesperados en busca de una nueva oportunidad. El Papa Francisco la pronuncia durante el vuelo de ida de Roma a Kinsasa, en la República Democrática del Congo, primera etapa de su 40º viaje apostólico que le llevará también a Sudán del Sur. Por debajo de él, los colores del desierto y del sol, el recuerdo de tantas vidas marchitadas en la arena bajo el peso de la fatiga, la sed y la violencia.
“Ahora mismo estamos cruzando el Sáhara tengamos un pequeño pensamiento, en silencio, una oración por todas las personas que en busca de algún consuelo, de alguna libertad han cruzado y no lo han conseguido. Tantas personas sufriendo que llegan al Mediterráneo tras cruzar el desierto y quedan atrapadas en los lagers y sufren allí. Rezamos por todas esas personas.”
Francisco se dirigió a los periodistas presentes -unos 75 periodistas de 12 países, dos de ellos africanos- para darles las gracias por acompañarle en este viaje esperado desde hacía un año.
“Es un bonito viaje, me hubiera gustado ir a Goma, pero con la guerra no se puede ir allí. Sólo serán Kinsasa y Yuba, desde allí lo haremos todo. Gracias por estar aquí conmigo, por estar todos juntos, gracias por tu trabajo, que es tan bueno, ayuda tanto porque llega a la gente, a la que le interesa el viaje, las imágenes, incluso los pensamientos, las reflexiones sobre el viaje, muchas gracias.”