Cómo se debe anunciar el Evangelio
La misión y el anuncio del Evangelio nace del encuentro con el Señor: “toda actividad cristiana, sobre todo la misión, empieza ahí. No se aprende en una academia: ¡no! Empieza por el encuentro con el Señor. Testimoniarlo, de hecho, significa irradiarlo; pero, si no recibimos su luz, estaremos apagados”.
Por qué anunciar. La motivación está en cinco palabras de Jesús que nos hará bien recordar: «Gratis lo recibiste; dalo gratis» (v. 8). Son cinco palabras”, precisa el Francisco en su catequesis, y subraya que “encontrar a Jesús, conocerlo, descubrir que somos amados y salvados. Es un don tan grande que no podemos guardarlo para nosotros, sentimos la necesidad de difundirlo; pero con el mismo estilo, es decir con gratuidad”.
El primer paso que debe dar el misionero: ¿cómo anunciar? Se define principalmente en el “testimonio”. El Papa refiere que para ello “se involucra todo, mente, corazón, manos, todo, los tres lenguajes de la persona: el lenguaje del pensamiento, el lenguaje del afecto y el lenguaje de la acción. Los tres lenguajes. No se puede evangelizar solamente con la mente o solamente con el corazón o solamente con las manos. Todo se involucra. Y, en el estilo, lo importante es el testimonio, cómo nos quiere Jesús. Dice así: «Yo los envío como ovejas en medio de lobos» (v. 16).
De esta manera, “precavidos” y “sencillos” como lo pide Jesús en el Evangelio, hoy también podemos responder al llamado y envió que nos hace el Señor para proclamar la cercanía del Reino de Cielos. Siendo testigos de una Iglesia en camino, apasionada en su tarea del anuncio del Evangelio.

