Abrir los ojos y los oídos, reconocer la dignidad de cada persona
El Papa habla de Santa Bakhita, aquella religiosa sudanesa que en su infancia fue vendida como esclava y fue víctima de trata, asegurando que “nos anima a abrir los ojos y los oídos, para ver a los que permanecen invisibles y escuchar a los que no tienen voz; para reconocer la dignidad de cada uno y para actuar contra la trata y contra toda forma de explotación”.
El Papa explica que es fundamental tener la capacidad de escuchar a quien sufre: Pienso en las víctimas de los conflictos y de las guerras, en cuantos han sufrido los efectos del cambio climático, en las multitudes de migrantes forzosos y en quienes son objeto de explotación sexual o laboral, de forma particular, las mujeres y las niñas. Después de escuchar su llamada de auxilio, Francisco nos pide que “ nos dejémonos interpelar por sus historias”; y por último, que, juntos con las víctimas y con los jóvenes “volvamos a soñar con un mundo en el que las personas puedan vivir con libertad y dignidad”.
Hoy, el Papa Francisco nos pide “acciones concretas” para combatir este flagelo: “Comprometámonos a rezar y actuar por esta causa de la dignidad: rezar y actuar tanto personalmente como en las familias, en las comunidades parroquiales y religiosas, en las asociaciones y en los movimientos eclesiales, así como en los distintos ámbitos sociales y políticos”.

