Evangelio del día, Lunes 6 de mayo 2024. Sexta Semana de Pascua
Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 16, 11-15
Salmo 149, 1bc-2. 3-4. 5-6a y 9b R/. El Señor ama a su pueblo
Segunda lectura de la primera carta del Apóstol San Juan 4, 7-10
Juan 15, 26 — 16, 4ª : “ También vosotros daréis testimonio ”
Los dones recibidos en esta Pascua den fruto abundante
Le hemos pedido a Dios, en la oración colecta de este sexto lunes de Pascua, que los dones recibidos en ella, den fruto abundante en toda nuestra vida. Y el primer y definitivo don recibido ha sido otorgarnos Jesús el Espíritu Santo. Bajo su guía y sostenidos por su fuerza, la existencia se transforma en un camino y proceso.
Es lo que vamos contemplando, a través de la proclamación de los Hechos de los apóstoles, desde la muerte de Esteban y desatarse una violenta persecución en contra de los seguidores del Camino. Cuando se pretende acabar con el anuncio de la salvación en el Nombre de Jesús, la dispersión trae como consecuencia la difusión del Evangelio, el anuncio se multiplica, cruzando las fronteras del mundo judío, para abrirse y acoger a todas las naciones. Es tal la fuerza renovadora del resucitado, que no pueden callarla, ni los que se oponen a ella como tampoco los portadores de esta buena noticia.
Trabamos conversación con las mujeres que habían acudido
Dice San Lucas, al narrar los viajes de San Pablo, “Nos hicimos a la mar… rumbo a Samotracia…salimos para Neápolis y de allí a Filipos, primera ciudad del distrito de Macedonia..” Es cosa del Espíritu, que va animando a los discípulos y los pone, no solo en camino, físicamente hablando, sino en disposición de diálogo. Ello implica una disposición interior abierta a reconocer la necesidad y al mismo tiempo, la urgencia del momento. Es ahora, no más tarde ni luego, cuando ha de ser anunciado el Evangelio. No es tiempo de quedarse pasivos gozándose en el don recibido. Apremia el amor de Cristo, para hacer partícipes de este amor salvífico, a todos los pueblos y a todos los hombres.
Esa disposición se pone de manifiesto en el reconocimiento de las semillas del Verbo. En este caso, dice el texto proclamado: “Fuimos a un sitio junto al río, donde pensábamos que había un lugar de oración.” Han debido tomar en consideración esos detalles propios del lugar y allí van, traban conversación con las mujeres que habían acudido. Conocen y reconocen cómo se manifiesta la obra del Espíritu y allí anuncian, en una sencilla conversación, el evangelio. El Señor es quien abre mente y corazón para atraer a todos hacia sí. Es el caso de Lidia. Escucha y acoge. Se bautiza ella y toda su familia. Y por ella son acogidos en su casa. Esa apertura es señalada como expresión de la autenticidad de su conversión.
Es la misma necesidad de nuestros tiempos. Toca aprender a reconocerlos como espacio y ocasión para anunciar a Jesucristo. Lejos de llevar esquemas previos, establecer un diálogo abierto, sereno y determinado a aceptar lo sembrado por el Señor. Se trata de integrar.

