Miércoles 15 de abril del 2026 – Segunda Semana de Pascua

Primera Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 17-26
Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 R/. El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 16-21

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.

En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

 

Reflexión

Quien acepta que Dios llega hasta nosotros en Jesús, éste ya pasó por la muerte y ya tiene vida eterna. La imagen de Dios que aflora de estos versículos es la de un padre lleno de ternura y no la de un juez severo.

Quien cree en Jesús y lo acoge y lo acepta como revelación de Dios no es juzgado, pues ya ha sido aceptado por Dios. Y quien no cree en Jesús, ya ha sido juzgado. Se excluye a sí mismo. Y repite lo que ya ha dicho en el prólogo: muchos no quieren aceptar a Jesús, porque la luz revela la maldad que en ellas existe.

En su libertad el hombre decide entre tiniebla o luz, entre muerte o resurrección. Los hijos de la luz son siempre incómodos porque denuncian a los hijos de la oscuridad sus obras de injusticia.

F/ Dominicos.org

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *