No es fácil seguir al Señor, pero solo Él es la plenitud de vida
“Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6,68). Con esta célebre respuesta de San Pedro al Jesús, referida en el Evangelio de San Juan, propuesto por la liturgia del día, el Papa inició catequesis de este domingo 25 de agosto, antes de rezar la oración del Ángelus.
“Es una expresión muy hermosa que testimonia la amistad y la confianza que lo unen a Cristo, junto con los demás discípulos”, comentó el Santo Padre, dirigiéndose a los fieles, romanos y peregrinos, congregados en una calurosa la plaza de San Pedro.
Francisco observó que no es fácil seguir al Señor, no siempre comprenden lo que el Maestro dice y hace, las exigencias extremas de su misericordia.
Y, sin embargo, entre los muchos maestros de aquel tiempo, Pedro y los demás apóstoles encontraron solo en Él la respuesta a la sed de vida, de alegría, de amor que los anima; solo gracias a Él experimentan la plenitud de vida que buscan, más allá de los límites del pecado e incluso de la muerte. Por eso no se van, al contrario, todos, excepto uno, incluso entre muchas caídas y arrepentimientos, permanecen con Él hasta el final (cf. Jn 17,12).
El Santo Padre invitó entonces a preguntarnos:
“¿Hasta qué punto está presente Jesús en mi vida? ¿Hasta qué punto me dejo tocar y provocar por sus palabras? ¿Puedo decir que son también para mí ‘palabras de vida’?”
Al concluir su reflexión, Francisco pidió la intercesión de la Virgen María, “que acogió a Jesús, Verbo de Dios, en su carne”, para que nos ayude a escuchar a Jesús, y a no dejarlo nunca.

