Miércoles 25 de junio del 2025. Décima Semana del Tiempo Ordinario – Año Impar
Primera lectura del libro del Génesis 15,1-12.17-18
Salmo 104,1-2.3-4.6-7.8-9 R/. El Señor se acuerda de su alianza eternamente
Mateo 7,15-20: Por sus frutos los conocerán
Frente a los falsos profetas, unidad y firmeza en Cristo
A lo largo de la Historia ha habido muchos falsos profetas, personas que alzaron la voz para confundir y desviar al pueblo, bien desde el punto de vista espiritual, político o cultural. Ideologías teñidas de aparente sensatez que no buscaban más que sus propios intereses. Sectas de oscuros fines o movimientos religiosos a modo de las zarzas de la parábola del sembrador. Pero al final siempre la Iglesia de Cristo ha salido triunfante.
Jesús nos dice que por los frutos conoceremos a los falsos profetas ¿Y cuáles son esos frutos hoy día? Basta con echar un vistazo a la prensa para verlos: Discordia, enfrentamiento, guerras, hambre, pobreza… Bajo las luces brillantes, los colores llamativos, los discursos persuasivos se esconde la miseria moral, el rencor, el odio a la Verdad. Los falsos profetas de hoy tienen a su alcance medios impensables hace unos años para propagar sus mentiras, y una sociedad que no esté atenta y en guardia puede caer en ellas. Por eso es muy importante frecuentar los Sacramentos, practicar el hábito a la lectura de la Palabra, vivir en comunidad, ya sea monástica, parroquial, fraternidades…, para no estar solos frente a los enemigos de Cristo y su Iglesia.
Acabamos de vivir la muerte de un Papa y la elección de otro, y en los días que fueron de un acontecimiento a otro pudimos experimentar, como dijo Su Santidad León XIV, la orfandad, el ser como ovejas sin pastor. Y todos estallamos en júbilo al ver la fumata blanca que anunciaba el “gaudium magnun”. Pudimos sentir la gran alegría de tener un nuevo Papa, un verdadero profeta al que unirnos y al que seguir como representante de Cristo en la Tierra y sucesor de Pedro. De ahí la importancia de estar unidos (como también ha expresado el Papa León) frente a los cantos de sirena y las falsas promesas que nos inundan cada día. Una Iglesia unida, fuerte y solidaria con todos es la mejor garantía y defensa contra los falsos profetas de los que nos habló Cristo.

