Gobierno lanza pacto fiscal para blindar la economía más allá del próximo mandato

El Ministerio de Economía y Finanzas inició la construcción de un acuerdo fiscal de largo aliento que busca convertirse en política de Estado y trascender los cambios de gobierno. La ministra Denisse Miralles encabezó la primera sesión del llamado acuerdo fiscal por el crecimiento sostenible, planteándolo como una hoja de ruta técnica y multisectorial orientada a garantizar estabilidad macroeconómica, disciplina presupuestal y desarrollo sostenido en el tiempo.

La propuesta se estructura sobre tres ejes centrales: responsabilidad fiscal permanente, mejora sustantiva del gasto público y ampliación de la base tributaria. Desde el MEF se remarcó que el primer pilar apunta a consolidar el equilibrio presupuestal como regla inalterable, capaz de sostener la economía frente a eventuales crisis sin comprometer el crecimiento. El mensaje es claro: el margen fiscal no puede seguir siendo una herramienta coyuntural, sino un compromiso estructural del Estado.

El segundo eje pone el foco en una de las principales debilidades históricas del sector público: la calidad del gasto. La iniciativa plantea revisar programas, fortalecer empresas estatales, proteger la inversión pública y elevar los estándares de transparencia, con el objetivo de que cada sol invertido tenga un impacto visible en servicios y obras. En paralelo, la ampliación de la base tributaria se presenta como una estrategia de inclusión y formalización, priorizando la lucha contra la evasión y la informalidad antes que un aumento directo de impuestos.

El proceso será conducido por el Consejo Nacional de Competitividad y Formalización y se desarrollará en tres etapas, que culminarán con la adhesión política de los candidatos presidenciales en 2026. Con ello, el Ejecutivo busca comprometer a la próxima administración y evitar que el acuerdo quede en una declaración simbólica. El reto ahora será convertir el consenso técnico en voluntad política sostenida, en un contexto electoral donde las promesas suelen pesar más que la disciplina fiscal.

Redacción Pamela Amesquita

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