Sábado 04 de abril del 2026 – Homilía Vigilia Pascual
Año litúrgico 2025 – 2026 – (Ciclo A)
Primera Lectura del libro del Génesis 1, 1 — 2, 2
Segunda Lectura Gn 22, 1-18
Tercera Lectura del libro del Éxodo 14, 15 — 15, 1a
Cuarta Lectura del libro de Isaías 54, 5-14
Quinta Lectura del libro de Isaías 55, 1-11
Sexta Lectura del libro de Baruc 3, 9-15. 32 — 4, 4
Séptima Lectura de la profecía de Ezequiel 36, 16-28
Octava Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 3-11
Lectura del santo evangelio según san Mateo 28, 1-10
Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres:
«Vosotras, no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí: ¡ha resucitado!, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: “Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”. Mirad, os lo he anunciado».
Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; llenas de miedo y de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos.
De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
«Alegraos».
Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante él.
Jesús les dijo:
«No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».
Reflexión
Con esta gran celebración de la Vigilia Pascual nos adentramos en el núcleo de nuestra fe cristiana como seguidores del Señor Jesucristo, entregado en la cruz por amor a todo ser humano, y resucitado por el poder del Espíritu Santo para ser fuente inagotable de esperanza para todos los creyentes en Él.
Los ritos del fuego y de la luz, el cántico glorioso de la Resurrección del Señor, el recorrido por los hitos más significativos de la Historia de la Salvación, la actualización y renovación de los compromisos bautismales, la celebración del memorial de nuestra redención… todo nos habla y nos evoca en esta Noche Santa la presencia y actuación de un Dios cercano, comprometido con su fuerza liberadora para abrir en nuestra historia un horizonte de esperanza plena.
¡Sí. El Señor Jesucristo ha resucitado. Y nunca ya el mal destructor tendrá la última palabra. Él ha resucitado y llena nuestros corazones de confianza plena en su Victoria!.

