“Su propósito es conducir a la Iglesia a contemplar y profundizar el vínculo que la une con el misterio de Cristo; es decir, con su pasión, muerte, resurrección y glorificación. Esta comunión se realiza en la sagrada liturgia a través de ritos y oraciones. La Iglesia expresa así su fe y modela su identidad como Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo.”
El Papa León dejó un mensaje sencillo, pero firme: la fe cristiana no se reduce a conocer a Cristo con la mente, sino a encontrarse con Él en la vida de la Iglesia, donde su presencia sigue formando un pueblo nuevo, “linaje elegido, sacerdocio real, nación santa”.
“«La liturgia edifica día a día a los que están dentro de la Iglesia para ser templo santo en el Señor», y forma una comunidad abierta y acogedora para con todos. De hecho, está habitada por el Espíritu Santo, nos introduce en la vida de Cristo, nos convierte en su Cuerpo y, en todas sus dimensiones, representa un signo de la unidad de todo el género humano en Cristo.”
Con esta serie de catequesis, el Papa invita a los creyentes a volver a lo esencial: Cristo vivo, presente y actuando en medio de su pueblo.