Miércoles 27 de mayo del 2026. Octava semana del Tiempo Ordinario

Beato Andrés Franchi

Primera de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 18-25

Salmo 147, 12-13. 14-15. 19-20 R/. Glorifica al Señor, Jerusalén.

Marcos 10, 32-45: «El que quiera ser grande entre nosotros, que sea haga servidor de los demás»

«El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir»

Jesús cuestiona la autoridad como poder opresor, como dominio sobre los otros, y es que cuando unos pretenden ser superiores a otros, se destruya la fraternidad.

En la comunidad de Jesús, la autoridad (y hasta el poder) se vive como servicio. De esta manera, se rompen los lazos opresores y se realza la ayuda de un hermano hacia los otros hermanos. La autoridad crea fraternidad.

El mejor antídoto ante los abusos de una autoridad mal entendida es la fraternidad. Una fraternidad que rompe los límites del color de la piel, del idioma que se hable, del lugar donde se vive… o cualquier otra limitación puesta por el ser humano. Es la fraternidad nacida del Padre nuestro, del Padre de todos y para todos.

Este es el sueño de Jesús: mantener la autoridad sin romper la fraternidad. No podemos romper el sueño del Señor con nuestra ambición personal, ni con nuestros pecados contra la justicia, ni con nuestras faltas de fraternidad.

El sueño del Señor nos compromete con una justicia más auténtica y una reconciliación fraterna más verdadera.

F/Dominicos.org

 

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