Martes 05 de octubre de 2021.Tiempo Ordinario, Año Impar, Semana No. 27º
Jon 3,1-10: Dios se arrepintió
Salmo 129: Perdónanos, Señor, y viviremos
Lc 10,38-42: Marta lo recibió en su casa
Jesús, en su conocido discurso evangélico, que nos relata Mateo, entre muchas recomendaciones hoy nos destaca la importancia de la Oración.
Nos invita a no tener miedo al dirigirnos al Padre, para pedir ayuda en nuestras necesidades; a ser constantes en nuestra oración, y a confiar en que Dios nos concederá lo que le pedimos, cuando lo considere oportuno.
El símil que expone Jesús, es de lo más cotidiano, pues si nosotros, que somos imperfectos, damos a nuestros hijos lo que nos parece mejor, evitando perjudicarles, cuánto más el Señor, en su infinita misericordia, nos concederá lo que le pedimos, si es lo que nos conviene.
Nuestra relación con el Padre, a través de la oración, no se debe convertir en un ajuste de cuentas, exigiendo que nos bendiga porque hemos actuado más o menos bien; nuestra oración debe partir desde la humildad, reconociéndonos como imperfectos, pero decididos a mejorar, con la ayuda de Dios, y si nuestra actitud es sincera, nos ayudará a encontrar respuesta a nuestras peticiones, abriéndonos su inmenso corazón para que reposemos en él.
¿Realmente pensamos que Dios es el responsable de todo lo bueno, o creemos que todo se debe a nuestro esfuerzo?
Abriendo nuestro corazón a Jesús ¿creemos que nuestra vida adquiere un cariz totalmente nuevo?
F/ Dominicos.org

