Domingo 25 de enero del 2026 – Homilía III Domingo del tiempo ordinario – Año litúrgico 2025 – 2026 – (Ciclo A)
Primera lectura del libro de Isaías 8, 23b – 9, 3
Salmo 26, 1. 4. 13-14 R/. El Señor es mi luz y mi salvación
Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 10-13. 17
Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 12-23
Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los gentiles.
El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
una luz les brilló».
Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.
Les dijo:
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.
Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Reflexión
En este tercer domingo de tiempo ordinario comenzamos a leer el evangelio de Mateo en este ciclo A. Por ello puede ser un buen proyecto leer una introducción a este evangelio para entender mejor lo que nos va a ir mostrando en el camino del año litúrgico. Mateo se preocupa mucho por hacernos entender que lo que los profetas anunciaron se cumple en Jesús.
También confluyen en este día otros elementos útiles para nuestra reflexión.
El papa Francisco en 2019 instituyó la celebración del Domingo de la Palabra de Dios en este tercer domingo del Tiempo Ordinario para resaltar la importancia de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia y de cada cristiano. Este año, con la frase de san Pablo «la palabra de Cristo habite en vosotros», se nos invita a que la Palabra de Dios no solo sea escuchada o estudiada, sino que habite realmente en nosotros, nos configure y haga creíble el testimonio que damos como discípulos.
También en este año, este domingo coincide con el día 25 de enero (conversión de san Pablo), el último día de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. En esta semana se nos invita a los cristianos de todas las confesiones a la comunión, a unirnos en oración para recordar que «uno solo es el cuerpo y uno solo el espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido llamados» (Ef 4,4).

