Jueves 19 de Setiembre de 2019. 24ª Semana

Jenaro, mártir (305)

1Tim 4,12-16: Sé modelo de creyentes. Salmo 110: Grandes son las obras del Señor. Lc 7,36-50: Sus pecados están perdonados.

1 Tim 4,12-16: Pablo dirigiéndose al joven Timoteo, le dice: que nadie te desprecie por ser joven. Sé modelo de los creyentes por tu conducta, caridad, fe y tu vida irreprochable. Consejo de Pablo, que se traducen en la realidad, al ver a tantos jóvenes catequistas, de movimientos, voluntarios tanto de nuestro país, como de otros países que vienen a la misión de apoyar en la salud, educación de la fe, misiones del cuidado de la creación.

Lc 7,36-50: Jesús, el joven maestro es invitado a comer por el fariseo Simón. Se presenta una joven mujer, quien le lava los pies con sus lágrimas y derrama perfume en sus pies. El fariseo piensa mal: “Si este fuera profeta, sabría que la mujer que lo toca es una pecadora” (v. 39). Con gran habilidad el joven maestro le explica a Simón y lo cuestiona a través de la parábola del prestamista. Y nos conduce a la realidad. Ves a esta mujer. Simón no había cumplido con las normas de la hospitalidad al invitado. Sin embargo, ella sí, porque mucho amó, mucho se le perdonó.

Hoy en nuestra sociedad, a la mujer se le acosa, no se le protege contra el feminicidio. No se quiere cambiar en las estructuras políticas, económicas, sociales, educativas. La impunidad y abuso autoritario de poder, permite un desprecio a las ciudadanas y ciudadanos, porque quienes tienen el poder, se tapan los ojos a la realidad, y a la trata de personas.

Jesús nos enseña el amor, respeto a la mujer como imagen de Dios, amar con ternura y misericordia para tener un corazón noble que no juzga las debilidades de los demás, sino que fijándonos en nosotros mismos crezcamos y maduremos en el conocimiento profundo del amor misericordioso de Dios, para saber amar a nuestros prójimos.

Jesús quiere que nuestra Iglesia, pueblo de Dios, sea siempre joven, que mantenga el aire fresco, atenta a la realidad cotidiana para encarnar la Palabra de Dios en el mundo de hoy: 37. La Iglesia de Cristo siempre puede caer en la tentación de perder el entusiasmo porque ya no escucha la llamada del Señor al riesgo de la fe, a darlo todo sin medir los peligros, y vuelve a buscar falsas seguridades mundanas. Son precisamente los jóvenes quienes pueden ayudarla a mantenerse joven, a no caer en la corrupción, a no quedarse, a no enorgullecerse, a no convertirse en secta, a ser más pobre y testimonial, a estar cerca de los últimos y descartados, a luchar por la justicia, a dejarse interpelar con humildad. Ellos pueden aportarle a la Iglesia la belleza de la juventud cuando estimulan la capacidad «de alegrarse con lo que comienza, de darse sin recompensa, de renovarse y de partir de nuevo para nuevas conquistas» [11]. Christus vivet)

Fr. Héctor Herrera op.

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