Martes 24 de Setiembre de 2019. 25ª Semana T.0.

Ntra. Sra. de la Merced

Esd 6,7-8.12b.14-20: Se reconstruyó el Templo. Salmo 121: Vayamos con alegría al encuentro con el Señor. Lc 8,19-21: Mi madre y mis hermanos cumplen la Palabra.

Lc 8,19-21: La comunidad cristiana es convocada por la Palabra encarnada en nuestra historia. La Palabra viva es Jesús. Sus parientes lo buscan para traerlo a casa, pues pensaban que estaba fuera de sí (Mc. 3,31-35).

Jesús nos descubre una nueva manera de ser su familia: “Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen” (Lc 8,21).

María va reflexionando para seguir a Jesús, “conservaba todas estas cosas en su corazón” (Lc 2,51).se convierte en la primera discípula de la Palabra por la fe.

Formar parte de la familia de Jesús es escuchar su Palabra, abrir el corazón, saborear, discernir, acoger y poner en práctica su Palabra de vida, verdad, justicia, paz.

Jesús nos trae la libertad y que actuemos frente a toda forma de esclavitud. El s. XIII, estaba signado por la esclavitud política y económica del dominio árabe. Surge la figura de Pedro Nolasco, quien se dedicaba a liberar a los esclavos cristianos.

Hoy celebramos a nuestra Señora de la Merced, hacia agosto de 1218, hallándose Pedro Nolasco en oración, se le apareció la Santísima Virgen y le declaró la histórica revelación de su misión mercedaria:  “Que la obra de redimir cautivos, a la cual él se dedicaba, era muy agradable a Dios, y para perseverar en ella y engrandecerla y perpetuarla le transmitía el mandato de fundación de una Orden religiosa, cuyos miembros imitaran a su Hijo, Jesucristo, redimiendo a los cristianos cautivos de infieles, dándose a sí en prenda, si fuera menester, para completar la obra de libertad encomendada.”

Nuestra misión como creyentes es trabajar por la abolición de la trata de personas, las redes de corrupción que atentan contra dignidad de la persona humana, el autoritarismo, la codicia de poder que impide el desarrollo integral de los pueblos.

María es discípula y oyente de la Palabra, porque medita todas estas cosas en su corazón. (Lc 1,29. 2,19.51). Cantó el Magnificat en que reconoce la liberación de Dios en la historia de salvación.

¿Escuchamos la Palabra liberadora de Jesús en nuestras vidas?

Fr. Héctor Herrera op.

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