Martes 08 de Octubre de 2019. C. 27ª Semana T.0.

Demetrio de Tesalónica (306)

Jon 3,1-10: Dios se arrepintió. Salmo 129: Perdónanos, Señor, y viviremos. Lc 10,38-42: Marta lo recibió en su casa.

Lc.10, 38-42 Jesús está de camino, es hospedado en casa de Marta, que significa “Señora”. Ella cumple con las normas de la hospitalidad judía. María escucha con atención al maestro. A veces se mal interpreta este texto dividiéndonos entre activos y contemplativos. Sin embargo, todo creyente está llamado a contemplar el gran amor de Dios para comunicarlo a los demás. Marta siendo generosa, necesita experimentar esta dimensión de la escucha de la Palabra.

María, es la discípula que escucha a Jesús. Todos, estamos llamados a acoger, escuchar y poner en práctica lo que nos enseña Jesús, anunciándolo con el testimonio de vida, dialogando con sinceridad y madurez, pensando en el desarrollo integral del país, con propuestas concretas, con la participación responsable en la vida política de los ciudadanos para lograr una mejor calidad de vida, salud, educación con transparencia, honestidad y lealtad a Dios y a nuestra patria.

Sentarnos a los pies de Jesús para escuchar, como María las palabras de vida, compasión y ternura como lo hizo Don Miguel Grau Seminario, noble y generoso, aún en la guerra, porque amó a Dios y a la patria. Ejemplo de padre y de esposo, escribe a su esposa Doña Dolores Cavero Núñez, el 8.5.1879: “no quiero salir a campaña sin antes hacerte por medio de esta carta varios encargos; principiando por el primero, que consiste en suplicarte me otorgues tu perdón por si creyeras que yo te hubiera ofendido intencionalmente. El segundo se contrae a pedirte atiendas con sumo esmero y tenaz vigilancia a la EDUCACIÓN de nuestros hijos idolatrados”.

Don Miguel, es ejemplo de caballerosidad y nobleza con la Sra. Carmela Carvajal vda. De Prat, a quien le escribe: un sagrado deber me autoriza a dirigirme a Ud. En el combate naval del 21 próximo pasado que tuvo lugar en las aguas de Iquique, entre las naves peruanas y chilenas, su digno y valeroso esposo, el capitán de fragata don Arturo Prat, comandante de la “Esmeralda”, fue como usted no lo ignorará ya, víctima de su temerario arrojo en defensa y gloria de la bandera de su patria. — Deplorando sinceramente tan infausto acontecimiento y acompañándola en su duelo, cumplo con el penoso y triste deber de enviarle las para usted inestimables prendas que se encontraron en su poder, y que son las que figuran en la lista adjunta. Ellas le servirán indudablemente de algún consuelo en medio de su desgracia y por eso me he anticipado a remitírselas. — Reiterándole mis sentimientos de condolencia, logro, señora, la oportunidad para ofrecerle mis servicios, consideraciones y respetos con que me suscribo de usted, señora, muy afectísimo seguro servidor. — Miguel Grau.”

La viuda de Prat reconoció la hidalguía del caballero de los mares. Hidalguía y generosidad que exige el pueblo peruano de sus autoridades, que cambien de actitud en defensa de la vida y de la patria, que quiere ver ejemplo de honestidad para la niñez ni la juventud.

Fr. Héctor Herrera, O.P.

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