Miércoles 16 de octubre de 2019. C. 28ª Semana T.0.
María de Alacoque (1690) Eduviges (1234)
Rom 2,1-11: Pagará a cada uno según sus obras. Salmo 61: Tú, Señor, pagas a cada uno según sus obras. Lc 11,42-46: Tú, Señor, pagas a cada uno según sus obras.
Lc 11,42-46: Jesús, exulta de alegría con los pobres que ponen su confianza en Dios y que buscan la felicidad del reino en la solidaridad, justicia y misericordia. En cambio, cuestiona la actitud de los dirigentes religiosos, preocupados por el impuesto a las hierbas aromáticas: hierbabuena, ruda y toda clase de verduras. Lo mismo se puede decir, de los dirigentes políticos de la naciones y al interior de las mismas que no escuchan el clamor de los pobres que tienen hambre, mostrándose indolentes, inmisericordes y descuidan lo más importante: la justicia, el amor, la misericordia y la generosidad.
Hoy día de la alimentación, el Papa Francisco nos recuerda: Los pobres aguardan de nosotros una ayuda eficaz que los saque de la postración. “El hambre está creciendo en América Latina y el Caribe, y en 2018 llegó a afectar a 42,5 millones de personas, el 6,5% de la población regional, según el nuevo informe conjunto de Naciones Unidas, El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2019 (SOFI, por sus siglas en inglés) Esta realidad en nuestro país, tiene que asumirse con responsabilidad, creando políticas de alimentación, salud, trabajo, educación alimentacia, utilizando nuestros propios recursos, administrando bien los recursos.
A veces estamos preocupados de las cosas mínimas, los intereses políticos y los acomodos. Pero se olvida de cómo cuidar la calidad de vida de los más excluidos: cuidar el medioambiente, dotar de agua, luz, educación, vías de comunicación a los pueblos más olvidados. Aplicar con rectitud la ley para el rico y para el que no tiene.
En nuestras comunidades tenemos que examinarnos en serio, si buscamos los primeros puestos, ser saludados. O buscamos realmente comunicar a Cristo en una actitud de servicio y de amor preferencial a los más sencillos, con gestos concretos de alimentar al pobre.
Los juristas y los fariseos, se ufanaban de ser los “guardianes de la Ley”. Pero cuidado nos dice Jesús, con esas actitudes de imponer pesadas cargas a los demás, o de obstaculizar al pueblo el acercamiento a Dios.
Nuestro sentido de ser discípulos de Jesús, es dejare de encerrarnos en el yo individualista y egoísta, para tender puentes de solidaridad, acogida, protección y creatividad a los migrantes y excluidos. En el servir encontramos la verdadera felicidad.
Fr. Héctor Herrera, O.P.

