Sábado 19 de Octubre de 2019. C. 28ª Semana T.0.
Pablo de la Cruz, fundador (1775) Pedro de Alcántara (1562)
Rom 4,13.16-18: Abrahán es nuestro Padre. Salmo 104: El Señor nunca olvida sus promesas. Lc 12,8-12: El Espíritu les enseñará lo que hablarán.
Lc 12,8-12: La fe es una experiencia personal y comunitaria. Tenemos la certeza, la confianza que Dios está con nosotros. Si reconocemos a Jesús, Él nos reconocerá delante de Dios. El verdadero discípulo de Jesús no teme confesarlo, aun cuando está en peligro su vida.
“Conéctate con Cristo”, era el tema que tocaba con algunos jóvenes en un retiro. Me sorprendió el testimonio de dos jóvenes. Jesús ha tocado hoy mi vida, mi corazón está lleno de alegría, porque ahora comprendo cómo necesito de Él y como tengo que anunciarlo a mis amigos. He comprendido lo que es seguir las huellas de Jesús. Quiero ser diferente y llevar a otros jóvenes a descubrir esta gran experiencia: Él nos ama y nos indica un nuevo camino en la vida.
“La fe nos abre el camino y acompaña nuestros pasos a lo largo de la historia. Por eso, si queremos entender lo que es la fe, tenemos que narrar su recorrido, el camino de los hombres creyentes, cuyo testimonio encontramos en primer lugar en el Antiguo Testamento. En él, Abrahán, nuestro padre en la fe, ocupa un lugar destacado. En su vida sucede algo desconcertante: Dios le dirige la Palabra, se revela como un Dios que habla y lo llama por su nombre. La fe está vinculada a la escucha. Abrahán no ve a Dios, pero oye su voz. De este modo la fe adquiere un carácter personal. Aquí Dios no se manifiesta como el Dios de un lugar, ni tampoco aparece vinculado a un tiempo sagrado determinado, sino como el Dios de una persona, el Dios de Abrahán, Isaac y Jacob, capaz de entrar en contacto con el hombre y establecer una alianza con él. La fe es la respuesta a una Palabra que interpela personalmente, a un Tú que nos llama por nuestro nombre. (Lumen Fidei 29.6.2013 Francisco)
Reconocer a Jesús como el autor de la vida, es manifestar la fe en la promoción de una cultura de vida, de paz y del encuentro entre las personas.
¿Lo reconocemos cuando compartimos el pan de la fe, el amor, la fidelidad en nuestros hogares y comunidades cristianas?
Fr. Héctor Herrera, O.P.

