Jueves 31 de Octubre de 2019. C. 30ª Semana T.0. Día de la Canción criolla.
Alonso Rodríguez (1617)
Rom 8,31b-39: Nadie podrá apartarnos del amor de Dios. Salmo 108: Sálvame, Señor, por tu bondad. Lc 13,31-35: Jerusalén que matas a los profetas.
Lc 13,31-35: Jesús no teme la intimidación de Herodes. Es consciente que las autoridades religiosas y políticas le darán muerte. Continúa su camino a Jerusalén. Allí entregará su vida. Pese a que ha querido “reunir a tus hijos como la gallina reúne a los pollitos bajo sus alas y tú no quisiste” (v. 34) No escuchó su Palabra de amor, vida y misericordia. Hoy también la humanidad sigue sorda a sus Palabras. No queremos cambiar ni preocuparnos por la vida de los pobres. Los profetas que luchan hoy contra red del narcotráfico, la trata de personas, la tala de bosques y la contaminación de los ríos, son acallados, desaparecidos como el P. Juan Variloche en Tucumán, Argentina. Muchos profetas en nombre de Jesús, levantaron su voz, organizaron al pueblo y siguen siendo acusados de subversivos. Algunos sectores de Iglesia, cuando un profeta anuncia el evangelio de la vida, verdad y justicia en nombre de Cristo los rechaza, porque cuestiona su espiritualidad individualista.
Jesús nos abre un camino de vida y de esperanza, no temamos a los poderes de la muerte de este mundo. Dejémonos fortalecer por el Espíritu de Cristo, como nos recuerda el apóstol Pablo en Rom 8,31-39: Si Dios está con nosotros, ni las tribulaciones, el hambre, la persecución, los peligros, la desnudez ni la espada, pueden separarnos de su amor.
Tengamos la certeza, que Jesús el Señor de los Milagros, espera una profunda conversión personal y comunitaria de todos. El gran milagro del cambio en nuestra vida personal y de todos aquellos que esperan ocupar un sitio congresal, a ser más dialogantes escuchando las aspiraciones del pueblo a vivir una mejor calidad de vida, con justicia, respeto, equidad y reconstrucción moral que tanto necesita nuestro país.
¿Somos comunidades cristianas transparentes para anunciar el evangelio de Jesús, rechazando todas las fuerzas oscuras de la corrupción?
¿Escuchamos con atención la Palabra de Dios, no buscando acomodos ni intereses personales, sino haciendo realidad el reino de amor, de justicia, misericordia y paz de Jesús?
Fr. Héctor Herrera, O.P.
