EPIFANÍA. A. D. 05.01.2020. MT. 2,1-12.

LUZ DE LAS NACIONES

Mt. 2,1-12: El homenaje de los magos, es una de los más bellos episodios que ha cautivado a creyentes y no creyentes acerca de la infancia de Jesús. El evangelista, hace una reflexión profunda de alcance universal: Jesús es la luz de la salvación para todos.

El término magos, viene del griego magoi que significa matemático, astrónomo o astrólogo, que se dedicaban a estudiar el destino de las personas. La piedad popular los convirtió en reyes magos.

 El teólogo y abogado cartaginés Tertuliano (160-220 d.C.) aseguró que los magos eran reyes y que procederían de Oriente. En la visita de los magos a Jesús, los Padres de la Iglesia ven simbolizadas la realeza (oro), la divinidad (incienso) y la pasión (mirra) de Cristo.

La fe mueve a los magos a ir en busca del recién nacido. Es la fe que nos pone en camino para encontrar a Jesús como el Dios que se ha manifestado “a los hombres de todas las generaciones y ahora se ha revelado a los santos apóstoles y profetas que, por medio de la Buena Noticia, los paganos comparten la herencia y las promesas de Cristo Jesús y son miembros del mismo cuerpo” (Ef. 3,5-6).

Epifanía es la manifestación del amor de Dios que congrega a todos los pueblos para que busquemos en Él la luz de la vida, del amor, de la verdad, de la justicia y de la Paz. Es la luz que abre nuestros corazones y que nos mantiene abiertos a toda la humanidad que cree en la salvación de un Dios cercano, que ríe, acompaña, que nos muestra su compasión y su misericordia para ver su rostro en los niños hambrientos y sedientos de amor y de justicia, en los sedientos de paz para que lo contemplemos en el corazón de nuestros hogares.

Mt nos presenta a Herodes, que tiembla con su poder y ordena la muerte de inocentes (v.3-6). Porque el poder es débil, mata y asesina a quienes cree que lo derribarán de su trono. El evangelista usa la sutileza del tirano “Averigüen con precisión lo referente del niño y cuando lo encuentren avísenme, para que yo también vaya a adorarle” (v. 8). Dios tiene otros designios frente a la muerte, ama la vida y quiere la vida para su Hijo. “Al contemplar la estrella se llenaron de una inmensa alegría” (v.10). También nosotros hoy necesitamos contemplar la estrella, la luz que nos conduce a Cristo. Y encontraron a un niño desvalido con su madre (v.11).

Es en este niño que Dios nos ha manifestado su profundo amor y entrega, porque nos ama y quiere que seamos felices, constructores y defensores de la vida, don de Dios, que hagamos realidad la paz en base a la justicia y la dignidad de toda persona. Sólo los pueblos podrán ver la luz de Jesús, cuando caminemos como hijos de la luz y derrotemos las tinieblas del pecado y del egoísmo que nos impiden ser hermanos, as, unos de otros. (Fr. Héctor Herrera, o.p.)

 

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