Miércoles 08 de enero de 2020. A. Después de Epifanía
Severino (482)
1Jn 4,11-18: Dios permanece en nosotros. Salmo 71: Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra. Mc 6,45-52: Lo vieron andar sobre el lago.
Mc 6,45-52: El hecho de la multiplicación de los panes y peces, lo leemos en los cuatro evangelios. Es un gesto profético que lo debemos recordar todos para hacer posible la solidaridad evangélica.
Jesús ve que sus discípulos se sienten fatigados de remar. Al verlo caminar sobre las aguas sienten miedo. Otra vez es un signo de su poder salvador. A veces sentimos miedo. Nos asustamos de los cambios, porque nos acostumbramos a que nada cambie. Él viene con su poder para decirnos: Tranquilos. Soy yo. No teman, aunque remen con viento contrario, yo estoy con Uds. Yo soy la salvación que los conduce hacia los nuevos retos. Construyan el reino del amor frente a los vientos contrarios del odio y la violencia. Amen y restauren la dignidad del ser humano. Frente a los nubarrones de la corrupción, practiquen la justicia que es fruto de la verdad.
Cambiemos de actitudes y convirtámonos en hermanos cercanos como lo hizo Jesús. Permitamos que Palabra creativa y generadora de vida de Jesús cambie tu corazón y tu vida personal y comunitaria.
Jesús toma la iniciativa de amarnos y exigir un compartir justo de los bienes. Cuando tú descubres la profundidad del amor de Dios y el amor a tu prójimo, comienzas a amarte y a valorarte y a reconocer la necesidad y la cooperación con los otros, en cuidar este mundo en el que Dios nos invita a recrear y cuidar la creación para que respires un aire limpio con libertad y donde la tierra siga produciendo buenos frutos para que los hijos gocen de ese ambiente.
Fr. Héctor Herrera, o.p

