Martes 03 de Marzo de 2020. A. 1a Semana de Cuaresma
Catarina Drexel (1955)
Is 55,10-11: Mi palabra hará mi voluntad. Salmo 33: El Señor libra de sus angustias a los justos. Mt 6,7-15: Ustedes oren así.
Is. 55,10-11: Isaías compara la Palabra de Dios a la lluvia y a la nieve que empapa la tierra y la hace germinar. Estamos llamados a creer firmemente en la Palabra de Dios, para que se cumpla en nuestra vida. La salvación nos viene por la palabra de Dios, que se encarnó en su hijo Jesús, quien nos da vida y esperanza por su muerte en la cruz y por la resurrección: vida y esperanza.
Mt 6,7-15: Jesús nos enseña, la oración no es palabrería, ni exhibicionismo. Cuando tú oras entra en comunión con el Padre de todos, que no hace diferencia ni distinción entre las personas, sino que a todos nos ama. Abre tu corazón al Padre que te ama y que quiere tu felicidad.
Padre nuestro, tú eres el único Santo, toca nuestro corazón y mente para ser mejores cada día. Que tu reino de amor, lo hagamos realidad en nuestros hogares con mayor comprensión y amor entre padres e hijos. Que la justicia sea igual para todos. Que el virus de la corrupción, la indiferencia hacia el que sufre, nos mueva a construir caminos de paz con solidaridad.
Padre nuestro que el pan llegue a todos, en especial, a los que sufren aún las consecuencias de los desastres naturales. Haz sensibles a quienes gobiernan de acelerar las obras de reconstrucción, de dar techo, trabajo y alimentación a todos los que lo necesitan.
Que los que ofenden a sus prójimos sepan pedir perdón, reconociendo sus errores, para que exista una reconciliación con justicia. Que defendamos la vida, como don tuyo para todos tus hijos.
Que nos esforcemos por hacer su voluntad de procurar el pan de cada día, el pan del amor, la reconciliación, la verdad, la justicia, la solidaridad, el respeto por la vida y la defensa de toda persona. Que no caigamos en la tentación de la indiferencia, del egoísmo de acumular. Que sepamos reconciliarnos y sanar las heridas, porque Tú eres el Padre que mira con amor a sus hijos, para que actuemos con alegría de buscar caminos nuevos de reconciliación y así acercarnos como hermanos los unos de los otros.
Fr. Héctor Herrera o.p.

