Martes 17 de Marzo de 2020. A. 3a Semana de Cuaresma

Patricio (461)

Dn 3,25.34-43: Acepta nuestro corazón. Salmo 24: Señor, recuerda tu misericordia. Mt 18,21-35: ¿Cuántas veces tengo que perdonarle?

Dn 3,5.34-43: acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, como un holocausto de carneros y toros. Que éste sea hoy nuestro sacrificio, y que sea agradable en tu presencia: porque los que en ti confían no quedan defraudados.

Mt 18,21-35: nos muestra la ruindad del corazón humano. Dios es un padre, nos corrige con amor, quiere que maduremos y crezcamos en libertad y verdad. Queremos que Él nos perdone, nosotros no sabemos perdonar. Somos como el siervo malo de la parábola, su amigo le pide que tenga un poco de paciencia, con lo que le debía, lo agarra del cuello y lo atropella hasta mandarlo a la cárcel. A veces actuamos con violencia contra nuestro prójimo por cualquier ofensa.

Jesús nos enseña a reconciliarnos. No basta decir perdón, sino que hay que reparar el daño que hemos causado al otro, eliminar discriminaciones, recelos, prejuicios que nos impiden una auténtica convivencia fraterna.

¿De qué nos sirve el sacramento de la reconciliación, sino sabemos perdonar de corazón a nuestros hermanos?

¿Cuántas heridas hace que los esposos se distancien? ¿Y entre padres e hijos, cuántos rencores dividen a las familias? Y nuestra sed de venganza a veces se convierte en una obsesión. Esto es aplicable no sólo a la vida familiar, sino a la nación: El país necesita ser reconciliado, reconociendo la muerte de tantos inocentes, que los poderes del Estado se pongan de acuerdo en la agenda de reformas políticas, económicas y sociales urgentes. Ponerse de acuerdo, escuchar la voz de los pueblos que una solución justa y urgente para mejorar la calidad de vida.

En nuestras comunidades cristianas, no discriminar a nadie. No apaguemos la caridad, el amor a Dios y al prójimo. Dejemos la indolencia e indiferencia, la soberbia que no escucha el grito de los más pobres. No escuchar al pobre, es rechazar a Dios.

Fr. Héctor Herrera o.p.

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