Viernes 17 de Abril de 2020. A. Octava de Pascua.
María de la Encarnación (1618)
Hch 4,10-12: Ningún otro puede salvar. Salmo 117: La piedra desechada es ahora la piedra angular. Jn 21,1-14: Jesús les repartió pan y pescado.
Jn 21,1-14: Jesús se aparece a sus discípulos, no lo reconocen. Pedro y sus compañeros habían vuelto a la faena de la pesca. Jesús les ordena echar las redes. Juan le dice a Pedro, es el Señor. Lo descubre por la fe.
En el nombre de Jesús, tenemos que tirar las redes, confiados en su Palabra. Los discípulos tiran las redes y lo reconocen por la cantidad de peces. La red no se rompió, representa la unidad por la que Jesús había orado en la cena de despedida. Jesús comparte la comida con ellos, como gesto de amistad y de perdón, pese a que lo abandonaron. Comienza ahora una nueva vida. Ellos serán testigos del resucitado con su testimonio de vida.
Por predicar la resurrección de Jesús serán encarcelados por los jefes de los sacerdotes, Anás, Caifás, Juan, Alejandro y demás miembros de la familia sacerdotal (cf. Hech 4,1-12) Dan testimonio del hombre que ha sido sanado, “este hombre ha sido sanado en el nombre de Jesús, a quienes ustedes crucificaron y Dios lo resucitó de la muerte” (Hech 4,10)
Predicar con la vida y el testimonio, es anunciar, proclamar y defender la vida, como don de Dios, en la atención a los ancianos, en el cuidado de niñas y niños, a los enfermos del coronavirus, en la enseñanza a los que no saben, en vivir la alegría de la fe en el hogar. La misión de todo creyente es anunciar al resucitado, en las diferentes formas de pastoral familiar, carcelaria, salud, bíblica, catequesis, social. El encuentro con el resucitado se da en la comida, en el compartir el pan. Es en el compartir nuestras alegrías y esperanzas donde encontramos al Resucitado. No podemos guardar para nosotros mismos la experiencia de la fe. Cuánto tenemos que agradecer a Dios por los gestos de solidaridad del personal de salud, y todos los que se plegaron a la campaña policía, fuerzas armadas que fueron tocados en la conversión de crear un mundo que defienda la vida.
“Jesús es la piedra angular de nuestra fe” (Hch 4,11). Él es rico en misericordia y amor para todos nosotros. Se acerca para compartir el Pan de Vida y para impulsarnos a una misión: compartir el Pan de la Palabra y de la Eucaristía con nuestros hermanos. Y que se hace vida en el compromiso de crear más amistad y amor con obras de solidaridad y de caridad evangélica.
Fr. Héctor Herrera, o.p.

