DOMINGO 4º DE PASCUA.CICLO A. D. 03.05.2020. JN 10,1-10

EL BUEN PASTOR

Jn 10,1-10: Jesús es el Buen Pastor que conoce a sus ovejas. Él es el guardián de las ovejas, porque conocen su voz (v.3). Y cuando las saca afuera, camina delante de ellas y lo siguen (v. 4). Es una clara alusión a los fariseos y sacerdotes que se creían guardianes de la Ley. Pero no conocían ni amaban a sus ovejas. Es con esa misma Ley que darán muerte a Jesús, porque no descubrieron que Él había venido para dar pleno sentido a la vida, libertad, amor, compasión y  misericordia. Por eso dice a un “extraño nunca lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños” (v.5). Ésta es la misión que nos encomienda hoy a los discípulos: ser pastores los unos de los otros. Nos encomienda ir delante de las ovejas, guiarlos con seguridad y ternura, acompañarlos con decisión hacia los nuevos pastos del reino de Dios: el conocimiento y la cercanía de la Palabra de Dios, fuente de vida que aplaca la sed y el compromiso de los creyentes, luz en el camino para construir una fraternidad basada en el respeto y defensa de la vida.

Jesús es la Puerta de la libertad y nosotros tenemos que ser una puerta abierta para los demás. Como seguidores de Jesús aprendemos de Él, a escucharlo y a escuchar a los demás. Es en el silencio donde el pastor aprende a contemplar la grandeza de Dios y de la creación.

Hoy necesitamos escuchar la voz de Dios para asumir el compromiso de vivir de acuerdo a la vocación cristiana a la que hemos sido llamados. En esta 57 JMOV, el Papa Francisco nos recuerda: “Es el Señor quien nos concede en primer lugar la valentía para subirnos a la barca y nos indica la orilla hacia la que debemos dirigirnos. Es Él quien, cuando nos llama, se convierte también en nuestro timonel para acompañarnos, mostrarnos la dirección, impedir que nos quedemos varados en los escollos de la indecisión y hacernos capaces de caminar incluso sobre las aguas agitadas. Toda vocación nace de la mirada amorosa con la que el Señor vino a nuestro encuentro, quizá justo cuando nuestra barca estaba siendo sacudida en medio de la tempestad. «La vocación, más que una elección nuestra, es respuesta a un llamado gratuito del Señor» (Carta a los sacerdotes, 4 agosto 2019); por eso, llegaremos a descubrirla y a abrazarla cuando nuestro corazón se abra a la gratitud y sepa acoger el paso de Dios en nuestra vida”.

En este tiempo de la pandemia del coronavirus, oremos por la entrega y vocación del personal de salud, laicos, religiosas y sacerdotes que con generosidad y disponibilidad, entregan sus vidas, estando cerca a los enfermos y moribundos, que como Jesús, el Buen Pastor defienden la vida, la salud, la atención a los más necesitados.

Que tengamos la mirada de Jesús, conocer su Palabra de vida, siendo signos de hacer la voluntad de Dios, creando un mundo más humano. Ser guardianes los unos de los otros para aprender la riqueza del amor de Cristo para hacer de nuestra Iglesia, una comunidad profética y esperanzadora donde nos sintamos unidos por el mismo Espíritu que da vida, ama, defiende y protege la vida como don de Dios.

(Fr. Héctor Herrera, o.p.)

 

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