Martes 12 de Mayo de 2020. A. 5ª Semana de Pascua

Domingo de la Calzada (1109) Nereo y Aquileo, mártires (s. I)

Hch 14,19-28: Contaron l¡o que Dios hizo. Salmo 144: Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu Reino. Jn 14,27-31a: Mi paz les doy.

Jn 14,27-31: Les dejo mi paz, mi paz les doy. La paz que yo les doy no es como la que da el mundo(v.27) Jesús, nos habla de un orden nuevo, que nace desde nuestro interior, haciéndola extensiva a la comunidad, viviendo la generosidad que brota de la justicia, del justo reparto y cuidado de los bienes, que Dios pone al servicio de todos.

La Paz de Jesús nace del amor, ser criaturas nuevas renovadas en lo más profundo de nuestro corazón para tener el valor de hacer nuevas todas las cosas, todos los días de nuestra vida, comenzando por nuestros hogares. Nuestra misión es comunicar al Resucitado con alegría, sanando las heridas con amor y respeto, buscando una reconciliación profunda que nos sintamos necesitados de Dios, evitando todo tipo de violencia, contraria a la vida y al respeto del prójimo, para  caminar hacia una fraternidad estable y duradera.

El mundo corre tras una loca carrera armamentista, dividiendo pueblo, destruyendo vidas. Es hora que cese tanta violencia frente a la pandemia del coronavirus, se debe invertir en la salud de los pueblos más necesitados. El Papa Francisco nos recordaba: “El mundo no necesita palabras vacías, sino testigos convencidos, artesanos de la paz abiertos al diálogo sin exclusión ni manipulación. De hecho, no se puede realmente alcanzar la paz a menos que haya un diálogo convencido de hombres y mujeres que busquen la verdad más allá de las ideologías y de las opiniones diferentes. La paz «debe edificarse continuamente»[5], un camino que hacemos juntos buscando siempre el bien común y comprometiéndonos a cumplir nuestra palabra y respetar las leyes. El conocimiento y la estima por los demás también pueden crecer en la escucha mutua, hasta el punto de reconocer en el enemigo el rostro de un hermano.”(53 JMP La paz camino de Esperanza 2020)

Sólo movidos por el Espíritu Santo podemos hacer frente a un mundo injusto y sembrar los valores del amor y del respeto por la dignidad de todo ser humano. Esto se hace extensivo a las relaciones entre las naciones. Muchos problemas se solucionarían si nosotros movidos por la Paz de Jesús comprendemos que la paz se construye con justicia, diálogo, tolerancia, reconciliaciòn y comprensión como seres humanos para afrontar los diversos problemas buscando una solución conforme al proyecto de Dios.

¿Cómo practicamos la paz de Jesús en nuestros hogares, en el trabajo, en la sociedad?

Fr. Héctor Herrera OP.

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