Viernes 29 de Mayo de 2020. 7ª Semana de Pascua

Maximino (s. IV)

Hch 25,13-21: Pablo sostiene que está vivo. Salmo 102: El Señor puso en el cielo su trono. Jn 21,15-19: Apacienta mis corderos.

Jn 21,15-19 La escena se desarrolla en la ribera del lago de Genesaret, Cafarnaúm. Había un clima de acogida, comer juntos, vivir la experiencia del resucitado. Jesús dialoga con este pescador Simón hijo de Juan ¿me quieres más que éstos? Por tres veces le hace la misma pregunta y el mismo mandato: Apacienta mis ovejas. El amor, la cercanía, la compasión, la ternura es fundamental en un pastor, como lo hizo Él, el único Maestro Jesús. Sólo quien ama con humildad es capaz de acoger, servir y amar, en la cotidianeidad de la vida. Es lo que nos está enseñando hoy el Papa Francisco, con su testimonio de vida, quiere pastores que amen, sean humildes, misericordiosos, cercanos a la gente como Jesús.

El Papa Francisco se refiere, al encuentro de Jesús con Pedro: “la esencia de las «tres miradas» del Señor sobre Pedro: «La primera, la mirada de la elección, con el entusiasmo de seguir a Jesús; la segunda, la mirada del arrepentimiento en el momento del pecado tan grave de haber renegado a Jesús; la tercera es la mirada de la misión: “Pastorea mis ovejas”». Pero «no termina ahí. Jesús va más allá: tú haces todo esto por amor y después, ¿serás coronado rey? No». Es más, el Señor afirma con claridad: «Te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieres». Como diciendo: «También tú, como yo, estarás en aquel patio en el cual yo fijé mi mirada sobre ti: cerca de la cruz».

Precisamente sobre esto el Papa propuso un examen de conciencia. «Nosotros también podemos pensar: ¿cuál es hoy la mirada de Jesús sobre mí? ¿Cómo me mira Jesús? ¿Con una llamada? ¿Con un perdón? ¿Con una misión?». Estamos seguros de que «en el camino que Él ha hecho, todos estamos bajo la mirada de Jesús: Él siempre nos mira con amor, nos pide algo, nos perdona algo y nos da una misión». (Homilía del Papa Francisco, tres miradas, 22.5.2015)

Pedro comprende que Jesús es su amigo que lo ama y que lo invita a amar a pastorear a sus hermanos. La muestra del amor que le pide Jesús, es estar en unión con él. Solo el amor transforma el corazón de la humanidad. Si queremos ser fieles a Jesús, tenemos que cuidarnos unos a otros, mantenernos unidos por su Palabra, por la fuerza del amor que nace de la comida que une y que nos nutre, para entregarnos a la misión de hacer que el mundo crea que Jesús es el enviado de Dios. Sólo Jesús es el modelo de pastor que entregó su vida por todos. Nuestra misión se centra en Jesús, el único modelo de pastor.

¿Estamos dispuestos como Pedro en amar a Jesús pastoreándonos unos a otros con amor?

Fr. Héctor Herrera OP.

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