Jueves 04 de Junio del 2020, fiesta de Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote

María Elizabeth Hesselblad (1957) Felipe Smaldone (1923)

2Tim 2,8-15: La Palabra no está encadenada. Salmo 24: Señor, enséñame tus caminos. Mc 12,28b-34: No hay mandamiento mayor que éstos.

Mc 12,28-34: un letrado de la Ley, le pregunta a Jesús, ¿cuál es el mandamiento más importante? Fariseos y letrados habían convertido los diez mandamientos en unos 630 preceptos por su fundamentalismo. Los maestros y sacerdotes los condensan en el Decálogo (Ex 20,1-17; Dt 5, 6ss)

Jesús, nos responde, primero: Amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, la mente y todas nuestras fuerzas. Si amas a Dios, amas la vida y todo lo que Dios ha creado. Por eso lo alabamos, bendecimos y damos gracias por el pan nuestro que nos da cada dia.

El segundo, amar a tu prójimo como a ti mismo. Amarse a sí mismo es valorarse, reconocer los dones que Dios ha puesto en cada persona para poder amar al otro. Nadie puede decir que ama a Dios, sino ama a su hermano a quien ve.

Este amor a Dios y al hermano va unido en el amor y el respeto por la naturaleza. “Si sufres calor, planta un árbol, si amas la vida planta muchos árboles”, solía repetir Diana Isabel Hernández Juárez. Trabajaba con niños y adolescentes en la pastoral de la Parroquia nuestra Sra. De Guadalupe, responsable de la Pastoral de lo creado. Dios nos habla en las Escrituras y en la naturaleza, decía a los niños que habían formado una brigada de reforestación. Debía hablar de la Palabra y su encarnación en la creación. Un domingo 7 de setiembre, durante la vigilia un aluvión de ametralladora acabó con su vida.

Su amor a Dios, a la vida de la creación y a sus hermanos la llevó a entregar su vida, por ese reino de amor, justicia y paz que Jesús nos anuncia.

Jesús le dice al letrado no estás lejos del reino de Dios (v. 34). Estamos cerca del reino de Dios, si amamos y respetamos la dignidad de todo ser humano y a la creación que es nuestra casa común.

¿Nuestra respuesta, después de esta pandemia será amar a Dios, la naturaleza que ha creado y tendremos ese corazón nuevo para valorarnos y juntos comenzar de nuevo la vida humana?

Fr. Héctor Herrera OP.

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