Martes 16 de Junio de 2020. A. 11ª Semana T.0.
Juan Francisco de Regis (1640)
1Re 21,17-29: Elías ve al encuentro de Ajab. Salmo 50: Misericordia, Señor, hemos pecado. Mt 5,43-48: Amen a sus enemigos.
Mt 5,43-48: El amor de Jesús, es el amor a Dios y al prójimo, supera la ley. En Lv 19,18 se dice: amarás a tu prójimo y luego “odiarás a tu enemigo”. Jesús nos muestra el amor misericordioso de Dios. No excluye a nadie, sino que nos abre una visión nueva. “Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, oren por sus perseguidores. Así serán hijos de su Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos” (v. 45). Jesús nos propone el amor a todos, porque concientiza nuestra dignidad y respeta al otro.
Si Uds., aman, a los que les aman, saludan a los que les saludan ¿qué merito tienen? También los paganos, los que no conocen a Dios hacen lo mismo. ¿Cuál es la diferencia? A veces algunos cristianos se comportan como paganos, no se hablan en la misma familia, en el centro de trabajo, entre vecinos, en la misma sociedad los que gobiernan que deberían ser ejemplo y testimonio para el pueblo, se lanzan diatribas, se enredan en problemas de acusaciones, dimes y diretes. Se va creando un clima de violencia y agresión verbal, sin importarles los problemas del país.
Jesús nos cuestiona en nuestras actitudes. Y nos llama a una madurez humana y cristiana: “Sean perfectos como es perfecto el Padre de ustedes que está en el cielo” (v.48). Saber perdón entre esposos, padres e hijos es dar una caricia, una palabra amable, lo mismo en el trabajo y en la sociedad, dejar los egoísmos, celos, revanchas, basta una mirada amable, una sonrisa, disculpas. El rencor y el odio destruyen a la persona. El amor y el respeto nos conducen a la felicidad.
¿Oramos por las personas que no nos aman? ¿Creamos actitudes positivas de no devolver el mal por mal, sino hacer el bien a todos?
Fr. Héctor Herrera OP.

