Sábado 25 de Julio de 2020. A. 16ª. Semana T.0.

Santiago el Mayor, apóstol (s. I)

Hch 4,33; 5,12.27-33; 12,2: Herodes hizo decapitar a Santiago. Salmo 66: ¡Oh Dios!, que todos los pueblos te alaben. Mt 20,20-28: Mi cáliz lo beberán

Mt. 20,20-28: Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo, son llamados por Jesús a la misión de evangelizar. Eran de carácter fuerte, al no ser recibido Jesús por los samaritanos, le dicen: Señor ¿quieres que mandemos que caiga un rayo del cielo y acabe con ellos? (Lc 9,54). De allí que reciben el nombre de Boanerges (hijos del Trueno) Mc 3, 17)

Salomé, le pide a Jesús que sus hijos se sienten uno a la derecha y el otro a su izquierda. Esto provoca la envidia de los discípulos, quienes no habían comprendido las enseñanzas de Jesús. Sus palabras resuenan hoy: “Saben que entre los paganos, los gobernantes tienen sometidos a sus súbditos y los poderosos imponen su autoridad. No será así entre ustedes; más bien, quien, entre ustedes quiera llegar a ser grande que se haga el servidor de los demás; y quien quiera ser el primero, que se haga el servidor de todos” (Mt 20,25-27)

Jesús, nos enseña una alternativa al poder. Toda  autoridad es un servicio con amor, dedicación, tolerancia, buscar diálogo y trabajo en conjunto con otras personas. Él invita a los creyentes, a no dominar ni oprimir a nivel personal e institucional. Utilizar bien el gasto público, sin malversación.

Santiago, fiel seguidor de Jesús, predicó el evangelio de la vida y la verdad, sin temor. Herodes lo mandó matar. Es la suerte de todo creyente cuando es perseguido y asesinado por su fidelidad a Jesús.

Ser testigo de Jesús hoy es dar la vida por Él. Es el ejemplo y el testimonio de Santiago. Estamos llamados a ser comunidades proféticas y acogedoras.

Fr. Héctor Herrera op.

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