Evangelio del día Miércoles 14 de octubre de 2020. Semana 28 T.0.
Calixto, papa y mártir (222)
Gál 5, 18-25 Los de Cristo han crucificado su carne
Salmo 1:
Lc 11, 42-46: ¡Ay de ustedes, fariseos!
Jesús, exulta de alegría con los pobres que ponen su confianza en Dios y que buscan la felicidad del reino en la solidaridad, justicia y misericordia. En cambio, cuestiona la actitud de los dirigentes religiosos, preocupados por el impuesto a las hierbas aromáticas: hierbabuena, ruda y toda clase de verduras. Pero se mostraban indolentes, inmisericordes y descuidaban lo más importante: la justicia, el amor, la misericordia y la generosidad.
Esto mismo pasa en nuestra sociedad de hoy, nos preocupamos de las cosas mínimas. Pero se olvida de cómo cuidar la calidad de vida de los más excluidos: cuidar el medioambiente, dotar de agua, luz, educación, vías de comunicación a los pueblos más olvidados. Aplicar con rectitud la ley para el rico y para el que no tiene.
En nuestras comunidades tenemos que examinarnos en serio, si buscamos los primeros puestos, ser saludados. O buscamos realmente comunicar a Cristo en una actitud de servicio y de amor preferencial a los más sencillos.
Los juristas y los fariseos, se ufanaban de ser los “guardianes de la Ley”. Pero cuidado nos dice Jesús, con esas actitudes de imponer pesadas cargas a los demás, o de obstaculizar al pueblo el acercamiento a Dios. Qué difícil es acortar la distancia entre los pensamientos y las acciones. Todos los seres humanos estamos necesitados de coherencia e integridad. ¿Eres una persona justa? ¿Ayudas a quienes te rodean? ¿Procuras ser transparente?

