Sábado 17 de septiembre 2022. Vigésimo cuarta Semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 35-37. 42-49

Sal 55, 10. 11-12. 13-14 R/. Caminaré en presencia de Dios a la luz de la vida

Lucas 8, 4-15: La guardan y dan fruto con perseverancia

El Señor, que va caminando de ciudad en ciudad, siembra a voleo su Palabra de salvación. El protagonista de este pasaje es la semilla y no el sembrador. Frente al fracaso aparente, llegará a producir abundante cosecha en el futuro porque la fuerza de la semilla no puede ahogarse.

Si la lluvia y la nieve no vuelven vacías al cielo, la Palabra de Dios no puede perderse. Es verdad que depende de la acogida que se le dé. Pero el fruto está asegurado puesto que la semilla tiene gran fuerza en sí misma, aunque la fecundidad dependa del terreno en el que caiga. La Palabra salvadora de Dios se ofrece a todos los hombres, como la semilla que el sembrador esparce a voleo en su tierra,

Una parte de esa semilla no llega a dar fruto por “agentes externos” a la misma: los pájaros que la comen, las piedras que la entorpecen o las zarzas que le roban la sazón. A pesar de que hay varios tipos de oyentes en los que la semilla se va a perder, la parábola nos ofrece un verdadero mensaje de esperanza ya que dará abundante cosecha porque va a ser acogida con fe y alegría entre los “pobres”, “los pequeños”, “los pecadores”.

¿Cómo acogemos la semilla, qué clase de tierra somos, cómo la tratamos, cómo la cuidamos, cómo la defendemos?

F/ Dominicos.org

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