Evangelio del día Martes 20 de octubre de 2020. Semana 29 T.O.

Honorio (s. VI)

Ef 2, 12-22 Ha unido los dos pueblos

Salmo 84: El Señor anuncia la paz a su pueblo.

Lucas 12, 35-38: Tengan las lámparas encendidas

Jesús nos hace un fuerte llamado a estar vigilantes y despiertos para crear una conciencia con más dignidad proyectada en la construcción de una cultura del amor, de acogida y del respeto por la dignidad de todo ser humano. Ya no podemos ser como Iglesia meros espectadores de un mundo que se está destruyendo a sí mismo. Con la fuerza del Evangelio tenemos que estar preparados para hacer lo que Jesús quiere: Padre que sean unos y que se amen los unos a los otros. Porque tú llamas a todos a sentarse en la mesa para compartir el pan, los anhelos y esperanzas de un mundo mejor. Padre, que comprendan que las armas de la guerra, se transformen en podaderas y en desarrollo para que se alimente el mundo entero. Padre, que desaparezcan las rencillas y rencores entre los pueblos y familias, para que tu nombre sea alabado y reconocido en toda la tierra.

Vigilancia, oración, testimonio de vida y trabajo en la construcción del reino de Dios. Frente a un mundo donde se pone énfasis en el consumismo, en la trata de personas, en el no reconocimiento por la dignidad de los pueblos, donde se atropella y viola el derecho más fundamental de los pueblos indígenas a vivir en paz, cuando se va destruyendo el sistema ecológico y contribuyendo a un irreversible cambio climático por la voracidad de las grandes empresas multinacionales.

Despierta en tu pueblo, en la Iglesia la prontitud para escuchar y vivir tu Palabra y escuchar el grito y gemido de los pobres, para que la esperanza sea la luz de las naciones, que es posible construir un mundo con rostro más humano. Que la creación se renueve por la voluntad de todos los que te reconocen como el único Dios vivo y verdadero.

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