Lunes 27 de abril del 2026. Cuarta Semana de Pascua

Beata Hosanna de Kotor

Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 11, 1-18

Salmo 41, 2-3; 42, 3. 4 R/. Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo

Juan 10, 1-10: Un solo rebaño y un solo pastor

Cuando Jesús proclama que tiene otras ovejas que no son del redil del que es el buen Pastor, el que ama a las ovejas “hasta dar su vida por ellas”, está eliminando cualquier exclusión. Él busca lo que quiere el Padre: que al oír su voz “haya un solo rebaño y un solo pastor”. Tarea nada fácil, pero en ella compromete su misma vida, la entrega para esa causa; pues es un deseo firme del Padre.

Un solo rebaño teníamos que sentirnos antes de nada los cristianos, los que admiten a Jesús como nuestro buen pastor: todos los días en la eucaristía pedimos para la Iglesia “la paz y la unidad”. ¿Estamos abiertos a sentirnos de la misma iglesia de aquellos cuya sensibilidad religiosa o modo de seguir a Cristo es distinto del nuestro?

Más aún, pensando en los que no son “redil”: ¿Sentimos como nuestra la dimensión católica, o sea universal, de la Iglesia que va más allá de buscar prosélitos que se incorporen a ella, y abarca a aquellos que buscan lo que la Iglesia puede dar, pero no lo encuentran en ella, en sus miembros, y se inclinan por otras opciones religiosas; o prescinden de la dimensión religiosa, pero buscan la verdad de lo que son, el sentido de su vida; o simplemente son hijos de Dios, de un Dios que ellos tienen olvidado…?

Cristo es el pastor que busca fuera de su redil, de su Iglesia; y eso quiso para sus seguidores, abrir puertas, no cerrarlas a los que no son “de los nuestros”. Su Iglesia es misionera.

F/ Dominicos.org

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