Lunes 07 de diciembre de 2020. II semana de Adviento

Ambrosio (397)

Is 35, 1-10 Verán la gloria del Señor

Salmo 84

Lc 5, 17-26: Levántate y vuelve a tu casa

El profeta Isaías 35,1-10 nos habla de un tiempo de alegría y de esperanza. Los desiertos florecerán, brotarán las aguas en el desierto, las manos débiles recibirán vigor y las rodillas vacilantes se afirmarán. Este tiempo nuevo podemos aplicarlo hoy a la cumbre del cambio climático, con cuánto esperanza, esperamos que Dios toque el corazón de las grandes potencias para hacer realidad ya medidas que detengan el calentamiento del planeta tierra, porque la vida humana está en peligro. Esta es la sanación y la salvación, porque «Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos» (sal. 7). Ya no caben penas ni aflicción. Curará a los ciegos y a los sordos, a los mudos y a los cojos. Y a todos les enseñará el camino de la verdadera felicidad.

Esta sanación y felicidad se ha cumplido plenamente en Jesús, como nos indica el evangelio de Lc 5, 17-26. Jesús es el médico que nos sana de todas nuestras enfermedades, parálisis de miedos, complejos, que nos atan y nos dejan avanzar y crecer en nuestra fe en él. Él es la luz, el agua que fecunda la tierra de nuestro corazón. Nos da el valor para no acobardarnos de acogerlo en nuestra vida y de anunciarlo. Por eso con mucho amor al ver la fe, la seguridad de aquella gente que descuelga al paralítico. Lo mira con cariño, le perdona ante la murmuración y el escándalo de los que dicen “quien puede perdonar, sino solo Dios “Levántate, carga tu camilla y vuelve a tu casa” (Lc 5,24). Con la misma fuerza hoy Jesús nos dice: Levántate, mira adelante tú eres una hija, un hijo de Dios. Camina y construye nuevos caminos de reconciliación contigo mismo, con tus hermanos, con Dios. Sé libre en tu interior para que puedas ayudar y solidarizarte con tus hermanos. Porque como comunidad podemos ver las maravillas de Dios.

¿Nos atrevemos a salir de las parálisis del pecado que nos ata y divide? ¿Sabemos descubrir en Cristo la sanación y la salvación de Dios?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *