SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO CICLO A. D. 06.12.2020. MC 1, 1-8

ALLANEN LOS SENDEROS AL SEÑOR

La segunda semana de Adviento es una invitación a preparar el camino por el que el Señor llega a nosotros y por el cual nosotros accedemos a Él. Se nos ofrece la oportunidad de reflexionar y orar a partir del símbolo del camino, entendido como el “lugar” de encuentro con el Señor.

En la primera lectura, Isaías, que nos acompaña desde el inicio de este tiempo litúrgico, nos recuerda que el Señor viene como juez con poder para consolar y animar. El pueblo se encontraba exiliado, como nosotros en este mundo de paso, de peregrinaje, y el Señor nos invita a disponer nuestras personas para la liberación que nos ofrece. El pueblo que no tenía futuro ahora es consolado por el Dios poderoso y tierno. Es la invitación a retomar nuestras vidas, al inicio de este año litúrgico, preparándolas para el encuentro del Señor que viene “ahora a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento para que lo recibamos en la fe…”.

La carta de Pedro nos pone en guardia contra el escepticismo y el cinismo ante el retraso del retorno del Señor. Podemos caer fácilmente en la tentación de querer marcar a Dios los tiempos y los modos de su actuar; sin embargo, nuestra impaciencia, confirma la paciencia de Dios quien desea que todos se salven. Se nos invita a colaborar con Dios ayudando a que todos se conviertan comenzando con nosotros.

El evangelio nos presenta a otro personaje y modelo de preparación en el Adviento: Juan el Bautista. Este profeta ve e interpreta los signos de lo que está pasando, percibe la llegada del Mesías, se dispone a acogerlo con un cambio en su estilo de vida e invita a los demás a preparar el camino del Señor. Juan nos proclama en el aquí y ahora lo que debemos hacer para estar preparados a la llegada del Señor y esto es conversión.

El Adviento es espera confiada, es anuncio de la llegada del Señor, es misión. Jesús nos envía ahora a nosotros a vivir coherentemente el Evangelio ofreciendo el consuelo de Dios con palabras y obras; sólo así preparamos día a día el camino para la llegada del Señor. Somos invitados esta semana a arrepentirnos de nuestros pecados y vivir nuestro bautismo. En este momento de mi vida, ¿qué es lo que debo cambiar? ¿Qué sendas tortuosas debo abandonar para retomar el camino del Señor?

F/ Editorial Claretiana

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