Lunes 08 de marzo de 2021. 3ra Semana. Ciclo B, Tiempo de Cuaresma

San Juan de Dios

2 Reyes 5,1-15ª: Muchos leprosos había en Israel, sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio

Salmo 41: Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?

Lc 4, 24-30: Jesús, igual que Elías y Eliseo, no ha sido enviado únicamente a los judíos

En muchos momentos de su historia, el pueblo de la Biblia padeció un etnocentrismo rancio, similar al de muchos trasnochados nacionalismos actuales. Al colocarse en el centro exclusivo de la beneficencia de Dios, le impedía apreciar la nobleza, bondad y verdad que estaba operando en las culturas de su alrededor, predominantemente paganas e idólatras. El peso de esto es determinante en las actitudes que encontramos en las páginas bíblicas. Lo que san Lucas plantea en el discurso inaugural de Nazaret es que el Evangelio de Dios está destinado también a los extranjeros, no solo a los judíos. Entendamos que este discurso respondía al hecho de que la fe cristiana había sido rechazada por los judíos. La palabra de Dios, por su propia naturaleza, es una palabra inmersa en la cultura en la que habla. En cualquier caso, los efectos de esa palabra deberán notarse en el pan y la salud para los hambrientos y los enfermos, bordando con la lectura de hoy. ¿Qué bondades percibimos en las personas que no comparten nuestro credo?

F/ Editorial Claretiana

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