Viernes 12 de marzo de 2021. 3ra Semana. Ciclo B, Tiempo de Cuaresma
San Inocencio I, papa
Oseas 14,2-10: No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos
Salmo 80: Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz.
Mc 12, 28b-34: El Señor es el único Señor
“Hasta la pregunta ofende” se dice cuando la respuesta es tan obvia que no necesita reflexionarse una respuesta. Pero por supuesto que todos los judíos conocían cuál era el mandamiento principal, porque lo recitaban diariamente. Se discutía entre los rabinos, sí, la jerarquía de los preceptos en orden a llevar una vida recta y piadosa; Jesús pone el dedo en el corazón humano. El hombre está destinado a amar, y en esto estriba su felicidad plena. Nadie pone en duda que una persona ame a Dios; la apreciación cambia cuando se cuestiona si la misma lo ama totalmente, como prescribe el mandamiento. Cambia porque esa totalidad exigida por Jesús es constatable, y “contra los hechos no valen los argumentos”. Esto mismo, la verificación del amor, ocurre con el segundo mandamiento. El amor al prójimo es fácilmente constatable porque se nota. Es evidente. Esto nos tiene que obligar a hacer del amor algo constatable en la vida personal con sus repercusiones comunitarias. De aquí depende nuestro presente y nuestro futuro. ¿Cómo manifiestas el amor a tu prójimo?
F/ Editorial Claretiana

