Sábado 18 de enero de 2020. A. 1ª Semana T.0. Hoy se inicia la oración de la Unidad de los cristianos: “Nos trataron con una solicitud poco común” (Hech28,2)

Prisca, mártir (s. I)

1Sm 9,1-4.17-19; 10,1: Saúl regirá a su pueblo. Salmo 20: Señor, el rey se alegra por tu fuerza. Mc 2,13-17: He venido a llamar a los pecadores.

Mc 2,13-17. Jesús sale al encuentro de los pecadores, porque todos estamos llamados a ser hijos de un mismo Padre Dios. Ve a Leví, llamado Mateo, recaudador de impuestos. Jesús come con ellos, son los marginados por el poder religioso, los que se sientan alrededor de la mesa. Las críticas de los puritanos del poder religioso no se hacen esperar, les dicen a los discípulos porque su maestro come con los recaudadores de impuestos y los pecadores (Mc 2,16). Es la misma actitud que se levanta en algunos sectores que critican hoy la vuelta al evangelio de Jesús que está haciendo el Papa Francisco. No reconocemos, a veces, que Jesús está en medio de nosotros para que seamos tiernos, compasivos, generosos, solidarios con los que más nos necesitan.

“Después de mirarlo con misericordia, el Señor le dijo a Mateo: «Sígueme». Y Mateo se levantó y lo siguió. Después de la mirada, la palabra. Tras el amor, la misión. Mateo ya no es el mismo; interiormente ha cambiado. El encuentro con Jesús, con su amor misericordioso, lo transformó. Y allá atrás quedó el banco de los impuestos, el dinero, su exclusión. Antes él esperaba sentado para recaudar, para sacarle a los otros, ahora con Jesús tiene que levantarse para dar, para entregar, para entregarse a los demás. Jesús lo miró y Mateo encontró la alegría en el servicio. Para Mateo, y para todo el que sintió la mirada de Jesús, sus conciudadanos no son aquellos a los que «se vive», se usa, se abusa. La mirada de Jesús genera una actividad misionera, de servicio, de entrega. Sus conciudadanos son aquellos a quien Él sirve. Su amor cura nuestras miopías y nos estimula a mirar más allá, a no quedarnos en las apariencias o en lo políticamente correcto. (Homilía de S.S. Francisco, 21 de septiembre de 2015).

La mirada de Jesús transforma nuestro corazón y nuestras resistencias. Él nos convierte en servidores suyas para una misión en el hogar, en la comunidad, en el servicio como políticos, llamados a servir y no a servirse, o aprovecharse de los demás.

Oración por la unidad de los cristianos 1 Día: DÍA 1. Reconciliación: Tirar la carga por la borda

Dios que perdonas, líbranos de las memorias dolorosas del pasado, que hieren nuestra vida cristiana compartida. Condúcenos a la reconciliación, para que, a través del Espíritu Santo, podamos superar

el odio con el amor, la ira con la amabilidad y la sospecha con la confianza.

Lo pedimos en el nombre de tu Hijo amado, nuestro hermano Jesús. Amén.

Fr. Héctor Herrera O.P.

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