Viernes 19 de marzo de 2021. IV Semana. Ciclo B, Tiempo de Cuaresma
José, esposo de María
2Sm 7, 4-5a.12-14a.16: Dios le dará el trono de David
Salmo 88: Su linaje será perpetuo
Rom 4, 13.16-18.22: Creyó contra toda esperanza
Lc 2, 41-51a: Mira que te buscábamos angustiados
Uno de los núcleos difíciles de la historia de Jesús de Nazaret es el de sus orígenes irregulares, por decirlo de esta manera. Para legitimar la presencia de Jesús en la sociedad judía, la figura de José fue fundamental. Él debió ser también determinante en la forja de la personalidad de su hijo, incluido lo religioso, que forma parte de lo público. En la familia tradicional, la figura paterna proporciona los medios necesarios para que la madre fortalezca el vínculo afectivo con el hijo durante los primeros años de su existencia, con todos los cuidados que le brinda. Por otra parte, el vínculo con el padre también es vital. Del padre el niño aprenderá los modos de relacionarse que le permitan formar parte de la comunidad o grupo social, gracias al cumplimiento de normas y deberes. Jesús aprendió a relacionarse con Dios como le enseñó José. El crecimiento de familias monoparentales en nuestros medios necesariamente se refleja ya en la configuración social. ¿Qué habilidades relacionales fomenta en nosotros la fe cristiana?
F/ Editorial Claretiana

