Miércoles 05 de enero 2022. Segunda semana de Navidad
Juan 3, 11-21: Hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos
Salmo 99: Aclama al Señor, tierra entera
Juan 1, 43-51: Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel
El evangelio nos relata el encuentro de Jesús con Felipe y Natanael y su invitación a seguirle. “En la fe cristiana todo comienza con un encuentro”, y cada seguidor de Jesús vive este encuentro desde su personalidad única y con rasgos únicos. El encuentro con Jesús siempre es personal. Pero en todo encuentro con Jesús hay notas comunes. En todos ellos, cada uno dirá su historia, Jesús produce un impacto especial, una seducción positiva, un caer en la cuenta de que se está ante alguien que está por encima de cualquier otro hombre, de que se está ante el que es el Hijo de Dios y merece la pena amarle, seguirle, hacerle caso, porque nadie como él va a llenar nuestra vida de luz, de sentido, de esperanza y, por supuesto, de amor. Es lo que les sucedió a Felipe, a Natanael y a todos los cristianos conocidos y desconocidos. Es lo que le sucedió al Papa Francisco que nos asegura: “La fe, para mí, nació del encuentro con Jesús. Un encuentro personal, que tocó mi corazón y dio una nueva dirección y un nuevo sentido a mi existencia”. En su Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, insiste: “Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso”.

