Lunes 17 de enero 2022 de la 2ª semana de Tiempo Ordinario.

San Antonio, abad

Samuel 15, 16-23: La obediencia vale más que el sacrificio. El Señor te ha rechazado como rey

Salmo 49: Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

Heb 4, 12ad: La palabra de Dios es viva y eficaz; juzga los deseos e intenciones del corazón

Marcos 2, 18-22: El esposo está con ellos.

Las costumbres cultuales judías, no las contenidas en la Ley, sino aquellas que las clases poderosas en lo social o en lo religioso han ido imponiendo, disfrazadas de religiosidad, pero alejadas del espíritu. Esta es la causa del incumplimiento por parte de los discípulos de algunas de aquellas costumbres.

Ciertamente el Dios que nos presenta y predica Jesús tiene su origen en el Dios del Antiguo Testamento, al que presentamos justiciero e inmisericorde. Pero Jesús ha venido a presentar el rostro verdadero del Padre, un rostro nuevo, amable y poderoso como el vino nuevo. Los seguidores de Jesús, entonces, ahora y siempre, necesitan, necesitamos, vivir, expandirse como haría un vino joven y vivo, que fermenta. Lo malo es que, como humanos que somos, tendemos a meter la espiritualidad viva y vital, en unas caducas y rígidas estructuras de religiosidad y el resultado es que los odres revientan porque no pueden aguantar la presión y el templo -el odre- se vacía, porque no puede, -o no quiere-, adaptarse al progreso

Puede que esta sea la causa del vaciado de nuestros templos: no dejamos crecer el espíritu encerrándolo en odres endurecidos, en unas prácticas religiosas tradicionales y tradicionalistas. Los jóvenes en cuerpo o mente, no importa la edad, quieren crecer, quieren vivir una fe dominada por el espíritu, pero las estructuras, que nosotros mismos hemos creado, e imponemos, tratan de encerrarlos en una religiosidad rígida y obsoleta que a nadie atrae, salvo a los que piensan que la tradición, las costumbres, los usos “de siempre” son lo bueno, lo santo y somos odres viejos que quedan destrozados porque el crecimiento del vino joven termina por romperlos.

F/Dominicos.org

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